Hace diez años que se echó abajo la antigua iglesia de Almáciga para construir un nuevo templo, cuyo proyecto se comenzó a ejecutar hace dos años, pero la falta de dinero ha paralizado las ilusiones de los vecinos y los promotores de este inmueble. En la actualidad hacen falta unos 157.000 euros para continuar las obras, que en la actualidad sólo presentan la estructura de hormigón del templo.
Los vecinos de Almáciga señalan que "no hay manera de que el Obispado y el resto de instituciones públicas terminen un proyecto que no cuesta tanto", ya que indican que para el resto de la actuación sólo se contempla la cubierta de la iglesia.
El párroco de la zona, Vicente Ramón Espuy, reconoció que los momentos actuales son muy difíciles para hacer peticiones de dinero, algo que descartó "llevarlo a cabo entre los vecinos de Almáciga, ya que es una población muy pequeña y ha colaborado mucho en este proyecto".
En este momento sólo está construida la estructura, pero al parecer, según los vecinos de la zona, "la excusa que nos expresan es que el techo cuesta muy caro, unos 20 millones de las antiguas pesetas". Para los colectivos vecinales de la zona, el diseño y la dimensión del templo "no son las más adecuadas para un entorno declarado como Parque Rural, que tantas cortapisas nos supone para los que habitamos aquí, pero que, paradójicamente, permite la construcción de una iglesia más apropiada para otro espacio".
Dicen que "queríamos un proyecto más sencillo, como el primero que se elaboró, que contemplaba la iglesia, la plaza y un tanatorio, pero lo que pretenden hacer parece que es algo que no querían hacer en otro lado y nos lo encasquetaron aquí, ya que nadie lo quería".
En este sentido, el padre Espuy señaló que al principio de este proyecto "hubo gente que opinó y quien no dijo nada al respecto. Tal vez se tenía que haber modificado, pero no se puede solicitar un cambio una vez que se realizaron los proyectos y se obtuvieron los permisos. Ahora no queda otro remedio que tirar para adelante".
La paralización de los trabajos genera cierto malestar en la zona, pues hay quien dice que "lo que han construido es un pozo que ha quedado en medio del pueblo, que sólo sirve para que se llene de agua cuando llega el invierno".
El párroco de Almáciga, Vicente Ramón Espuy, reconoció que en la actualidad y, con mucho esfuerzo, "se podría llegar a recabar unos 60.000 euros para retomar el proyecto", cantidad escasa para las necesidades, pero descartó que para la conclusión de la obra se tenga que recurrir a la posibilidad de pedir un crédito bancario.
Las misas se siguen celebrando cada fin de semana en la iglesia provisional que se habilitó en un antiguo depósito de agua, donde seguro que se pide con fuerzas la finalización del proyecto. |